Lucro mío.
¿Qué es el lucro? Un incentivo. El vilipendiado lucro no es más que el objeto natural de todo impulso de autoconservación. Es lo que le da sentido a la pregunta si acaso estoy obligado a hacer, actuar o comportarme de una determinada manera. De una manera que, por lo general, no nace ni de mi voluntad y ni del ánimo por hacer nada libremente. Sino que cae de afuera, indiferente y vértigo, y, no obstante, sigo dominante de mi serenidad; es el lucro el que cierra ventanas a punta de cordillera.
Entonces, ¿qué es el lucro? La forma aparentemente más perversa y, con seguridad, barata y eficiente que coordinarnos. Y, al lucro, no hay burócrata, Estado ni buenas intenciones metafísicas que le hagan el peso. Porque, además de útil, conveniente y familiar, no olvides Lucro que fundas tres cantos que le pertenecen a tu propia negación; con ironía y verdad. Éstos son belleza nova, tolerancia frente al extraño y, Tú, al unísono, permanecer anónimo frente a tu propia verdad.
Concluyo; cuando educas debes lucrar, sino dedicate a estudiar en privado. En efecto, ha sido un versículo perdido en la memoria de un escéptico lo que lo confirma. El alumno debe saber que te puedes ir por la misma puerta por la que entraste y que su pago no ofrece nada, excepto vagas formas; y, otras veces, silencio cómplice. El único que podría caer en una enseñanza es el aprendiz; el que aún no sobrevive. Lucrar, por ende, no es más que tomar como propio el valor subjetivo ajeno de pensar un imposible, expectativa o promesa hecha tormenta, vacío espejo y átomos ebrios.
Al amanecer y caída de un ángel
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