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jueves, 10 de abril de 2008

la pastilla de los que no nacieron

Me he visto como todo ciudadano envuelto en la discusión sobre la "pastilla del día después". Por un lado, están los quen dicen "frente a al duda, abstente"; mi problema es que frente a la duda queda avanzar, así procede la ciencia, la de raigambre cartesiana, es decir, la moderna. Por otra, están los que frente a la decisión de una institución democrática, ex post, la deslegitiman por el calor que produce la derrota en el pecho débil de lo humano, no acostumbrado a la formación normativa. El punto que yo veo guarda relación con la ingenuidad con que procede el Ejecutivo que busca concretizar una política pública, al incluir en una política sanitaria de anticoncepción a menores de edad sin el consentimeinto de sus padres y a la empresa privada que se ve obligada, sin indemnización, a asumir los costos dicha política pública. Ambas cosas no sólo son inconstitucionales, sino que faltan al sentido común y a la descencia de gente educada. A estas alturas del partido, parece un chiste ver cómo al meter todo en un mismo "pack", la "gallá" se sube al barco de las descalificaciones ad hominem y muestra una vez más que mientras más una persona defiende la tolerancia, y cosas por el estilo, menos tolerante es. Al igual como cuando nos encontramos en los mayores estrectores de la moral a los tipos más degradantes e inconsecuentes. Es de esperar que no sean una vez más los objetivos de las políticas públicas los que paguen la estupidez de quienes las diseñan.

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