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miércoles, 26 de marzo de 2008

el peso de la ley natural

Le doy vueltas y vueltas a cuál será el fin último. Tengo a mi lado una pieza vacía llena de humo de incienso; no me duele la cabeza ni nada, pero siento implacable la llegada de una carta con mis errores; la ley de la naturaleza, la de las probabilidades de morir por tal o cual razón se avecina. No estoy pesimista, por el contrario, gozando mis últimos segundos. Leo de vez en cuando ese texto lleno de venganza y asesinatos; de "quitadas" y alboroto. Tengo un sueño no obstante.Volver a aquel campo solitario, en medio de la eterna primavera de sus amaneceres y sentarme al lado de un vaso lleno de agua. Mirar al fondo y recibir una sonrisa a cambio. En el recuerdo de un esperanza inconclusa.

1 comentario:

Alejandra Herrera dijo...

No existen errores que no se puedan remendar. Partiendo por el perdón hacia uno mismo.