Comúnmente me preguntan en qué trabajo. Estudio, respondo. Pero, ¿cómo?!, en qué trabajas, insisten. Es difícil responder esa pregunta, entonces, me replico. Como sea, ahora mismo me hago la siguiente pregunta. Cuánto incide el punto de partida en todo razonamiento acerca de la sociedad humana. E insisto, me refiero a eso que hay de social en cada uno de nostros y en todos.
Voy por cualquier avenida, me subo al metro, voy al supermercado, y en cada una de esas situaciones estoy enfrentado a toma de decisiones, a hacer preguntas, solicitudes. Me relaciono con personas, de algunas sé el nombre o la posición, de otras no; por medio de ellas a instituciones. Y así, podría de manera infinita, más o menos depurada, hacer mención a eso que llamamos social. La pregunta se extiende fundamentalmente a cómo cada uno de nosotros, en su individualidad, otorga o concede eso que nos pone a todos juntos en sociedad. ¿Hay un contarto implícito? Si lo hay, ¿quién lo firma?, ¿ o es una obligación asentir? Cuando entramos en dificultades, cuando la sociedad o las subsociadades que hay dentro de una mayor en extensión y comprehensión (intensión) se fracturan, entonces, ¿qué se rompe? Sólo quiero plantear la pregunta.
Mi trabajo consiste en esto. En ver la mejor manera de primero plantear una cuestión. Dar con un buen punto de partida (respondo a mi pregunta: el punto de partida incide en demasía).
Luego, ver las maneras en que se han planteado antes estas preguntas, muchas veces en contextos fundacionales o revolucionarios y sólo entonces, solo, responder esa pregunta.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario