jueves, 7 de febrero de 2008
febrero
En pocos días muchas cosas pasan a pesar de vivir solo. En medio de un San Joaquín vacío trabajo en una agradable mañana de verano. Santiago baja su ritmo y me dan ganas de hacer diversos ajercicios sociales. Algunos los pongo en práctica. Me subo a la bicicleta y dejo de leer los periódicos. Intento concentrarme. Demoro varios días, pero sé que lo logro. Hago ofrendas en una conciencia silente a un dios que desconozco, pero que me da la mano de vez en cuando, volviéndose patente entre las sombras. Me pregunto una y otra vez qué me me motiva y de hecho ahora, en un rato, entraré en eso: qué nos motiva. Debo hacer un resumen para el curso de ética. Kant sostiene que el único motivo a priori se articula en una buena voluntad, el deber, la ley y la obligación. En estos cuatro momentos gravita una razón práctica pura. A mí sin embargo me interesa cómo se generan normas sociales empíricas, es decir, cómo se generan las condiciones de nuestras inclinaciones. Quién sabe. Ahora espero estar más claro en ello.
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