jueves, 24 de enero de 2008
vino nocturno
uno se acostumbra a estar solo, no es algo triste ni mucho menos, sino que por el contrario, mucho más. la libertad a veces cuesta reconocerla cuando es fruto de la fortuna, cuando las enfermedades aún no llegan. pero mi triste mundo también está solo. los que saben miran hacia el cielo, para ver si hay algo así y no encuentran más que luz; luz refleja que agranda las distancias. miro a mi alrededor y pasa lo mismo. las distancias se acrecentan y las amistades se apagan. construí un mundo tan vacío como el éter. miro en derredor y no hay nada más que luz. mis pasos se agigantan mientras crezco. sueño algún día con recogerme nuevamente bajo la sombra del árbol que me vió jugar. pero en aquel entonces fui indiferente con su sombra y no creo que me lo perdone. es como un vino nocturno en la noche de las vacaciones ajenas. mientras me inscribo en una tradición que reflota en los lugares más extraños y perniciosos. ese es el delito más grave que he cometido. ser inútil bajo la sombra de un arbol.
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