Me propusieron la siguiente cuestión. No caer en la frivolidad de lo fácil. Es decir,-estimado!, no por irse por el camino más fácil, Ud no se me vuelve más frívolo, pues.- Y, claro, cuán difícil es decir las cosas en pocas palabras, cuando es un deber hacerlo; y es una obligación, en un sentido muy básico. Cuán difícil es decir lo simple.
En el recato de la tarde volvimos sobre el asunto: presenté una ocasión especial, un hecho fortuito, dentro de cierto rango, era más claro el almuerzo siguiente que estabamos viviendo. Me acordé que mi padre me decía, -no olvides los punto y coma.- Estaba bastante entusiasmado.
Es que estaba siguiendo una pauta y en ello había peligro, como en todo; hay riesgo. Y es verdad, hay que seguir con cuidado lo que se nos presenta. El hombre está aquí por delante, todo el día, nos abrazamos, bailamos y caminamos. Estamos preocupados, tenemos algo que hacer. Qué magnifica intuición. Entonces, te acuerdas de todas tus apuestas, de cómo no notabas que eran apuestas. Y entonces lo que tienes ahora allí delante……
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