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jueves, 23 de agosto de 2007

sueldo ético

Cuando el padre Goic pone sobre la mesa un tópico, que no puede de dejar de importarnos, como es la situación de pobreza en que viven millares de chilenos, el punto de un sueldo que haga sustentable una vida de manera digna no deja de ser, sin embargo, controversial.
Fundamentalmente, porque si bien nadie está dispuesto a discutir las opciones a las que está abierto un grupo familiar con un ingreso que no supera las 300 dólares mensuales, sin embargo, la legitimidad de la pregunta no avala la efectividad de la finalidad del instrumento propuesto, sea como política pública o como sugerencia de eticidad. En el primer caso, no garantizamos nada con apostar a leyes en un ámbito que, cómo sea, no responde a lo que se busca, sin pagar un precio a veces contraproducentes, fruto de una decisión arbitraria que no analiza los términos de la ecuación que se espera fijar. En el plano de las sugerencias puede ser paradójicamente más competente establecer ciertos cánones, pero si no se establece la productividad del trabajo a la que se le está asignando dicho suelo, difícilmente se sabrá si incluso, dicha sugerencia, es mezquina.
Quizá antes de cualquier sugerencia sea honesta, como la del padre Goic, o sea para encubrir políticas añejas en materia laboral, como los absurdos sindicalistas, hay que revisar con cuánto cuenta hoy el Estado para financiar las distintas áreas de su política subsidiaria y dividirla por los más pobres que hoy salen a la palestra como el objetivo de turno. Quizá hay que analizar con un estudio riguroso las caracteríticas de los clanes familiares a los cuales apunta la idea de un salario digno y quizá, lo más importante, ver en qué medida lo que necesitan muchas familias o grupos solidarios, más que un salario y la buena voluntad de los "ricos" y los "economistas", sea tener acceso al capital, sin trabas ni impuestos, y poder acceder así, con libertad, a las pequeñas decisiones empresariales que cualquier hijo de vecino, permanentemente muestra cuando arma un pequeño negocio en la feria. "Regalar" de esta manera el dinero quizá sea un mejor negocio para todos, que financiar un aparato tributario fundado en el trabajo de las personas (explotación) y en la discriminación de clases.

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