martes, 14 de agosto de 2007
abrioelcielo...quien lo duda
Si todo el orden de cosas no respondiera a aquella hipótesis que le asigna un determinado orden -y no otro- al mundo, aquel necesario designio divino que florece en la primavera o se oculta en los nubarrones de invierno, podríamos, mientras tanto, vivir en una ciudad donde el beneficio no existiera y sólo rigieran las inquietudes que hoy a unos pocos aquejan como una enfermedad mental, que los condena al ostracismo emocional que da el sentido común. En esa ciudad de paredes grises podríamos vivir sólo preguntándonos de qué nos habla esta vida, cual es su mensaje metafísico en el cual ya estamos parados….pero hay un orden de cosas que se refleja en la desigualdad, en el sufrimiento y en el éxtasis de algunos cuando se les viene el éxito encima…es el cisma del primer día, del primer segundo cuando el tiempo abrió las sensaciones en imágenes y nació la imaginación y el arte.
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